Sobre el artículo

Sobre el autor

Ignacio Simal Camps (1954-) es Director de Cristianismo Protestante, pastor y director del Departamento de Comunicación de la Iglesia Evangélica Española. También es presidente de la Mesa de la Església Evangèlica de Catalunya. Su ministerio pastoral la desarrolla en la Església Evangèlica Betel (c/ Oriente, 28, L'Hospitalet, Barcelona), y en la Església Evangélica Sant Pau (Aragó, 51 - Barcelona).

¡Guerra contra el régimen del miedo!

En cuanto a vosotros, no habéis recibido un Espíritu que os convierta en esclavos, de nuevo bajo el régimen del miedo. Habéis recibido un Espíritu que os convierte en hijos y que nos permite exclamar: “¡Abba!”, es decir, “¡Padre!”. (Rom. 8:15 BTI)

miedoAlgunos predicadores -no todos, gracias a Dios- son especialistas en promover entre los que les escuchan el “régimen del miedo”. Sus prédicas generan miedos irracionales entre sus seguidores.

Miedo a Dios, porque promueven su faceta más castigadora. Miedo a “Satanás”, que siempre está al acecho para infiltrarse por alguna grieta de nuestra alma. Miedo a los apocalipsis varios que vienen sobre nuestro mundo. Miedo al infierno, al que van todos los desobedientes a sus reclamos. Miedo a la disidencia, miedo a la duda… Y así podríamos seguir con una infinita retahíla de miedos, nombrables e innombrables, que esos mensajeros de Fobos alientan, siendo ellos mismos proyectores de sus propios miedos en los que les atienden.

El texto que hoy nos ocupa nos habla de libertad y de filiación. Nos indica que es mala señal cuando en un acto de sinceridad confesamos que tenemos miedo, y que éste se halla en estrecha relación con el contexto religioso en el que participamos. Por ello, el apóstol hace, al menos, tres afirmaciones: 1) el Espíritu de Dios no está interesado en crear un ejército de esclavos; 2) hemos sido liberados del régimen imperial del miedo; y 3) somos hijos de Dios, lo que produce en nosotros un sentimiento de confianza en aquel que es el Padre bueno -si queréis, también Madre- protagonista de la nombrada parábola del Hijo Pródigo.

El Dios de Jesús de Nazaret nos quiere adultos, libres y llenos de confianza filial en su persona. Su gracia preside nuestras existencias, y en ella podemos ser liberados del miedo en medio de la comunidad del pueblo de Dios. Pueblo de Dios llamado a ser una familia de hermanos y hermanas que se aman y se cuidan los unos a los otros. De tal manera son llamados a hacerlo que en la fraternidad creyente se crea un ecosistema que nos libera de los miedos que la realidad y ciertos discursos religiosos pretenden generar en nosotros.

En este momento me vienen a la memoria aquellas palabras del Jesús “juanino” cuando dijo: “Os dejo la paz, mi paz os doy. Una paz que no es la que el mundo da. No viváis angustiados ni tengáis miedo” (Jn.14:27 BTI).

Soli Deo Gloria

Sobre Ignacio Simal Camps


Ignacio Simal Camps (1954-) es Director de Cristianismo Protestante, pastor y director del Departamento de Comunicación de la Iglesia Evangélica Española. También es presidente de la Mesa de la Església Evangèlica de Catalunya. Su ministerio pastoral la desarrolla en la Església Evangèlica Betel (c/ Oriente, 28, L'Hospitalet, Barcelona), y en la Església Evangélica Sant Pau (Aragó, 51 - Barcelona).

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